En esta vivienda, originalmente habitada por una familia de cinco integrantes, actualmente residen únicamente los padres. Este cambio en la dinámica familiar motivó la necesidad de replantear los espacios. La casa presentaba una organización fragmentada, con la cocina, el comedor y el living separados por muros divisorios. La propuesta de reforma consiste en eliminar estas paredes para generar un único ambiente integrado, donde la cocina se convierte en el verdadero corazón del hogar, articulando las áreas sociales y potenciando la vida cotidiana en un espacio amplio, luminoso y unificado.